¿Quieres renacer? Rebirthing Experiencias que te ayudarán a decidirte.

Veda Natura
Una experiencia del rebirthing

¿Os gustaría aprender y encontrar respuestas sin formular tan siquiera las preguntas?

¿Que todo fluyera como quien no quiere la cosa, ser capaces de entender a otra persona, la que piensa y actúa de distinta manera a la nuestra ,sin por ello perder la vida en el intento?

¿Todo ello envuelto en una experiencia personal e irrepetible?

Erase una vez un maestro que decía…

Nadie te puede enseñar a respirar, ya que el echo de nacer implica respirar, tu forma de respirar es única y adecuada a ti. De igual manera no se puede enseñar a la sangre fluir por las arterias.

Atónito me quedé unos instantes, y en el momento pensé, “todos respiramos”

¿Pero como respiramos?

De la misma manera que situaciones y circunstancias alteran y modifican nuestra conducta, la respiración a lo lago de nuestra vida se ve alterada y modificada. Dejamos la respiración innata  atrás. Adoptamos nuevas formas de respirar.

Es aquí donde el reencuentro con la respiración natural da sus frutos.

¿Podría parecer todo un poco surrealista? Pero… 

¡Así empecé a respirar!

¿Como explicar la experiencia de un modo que pueda ser leída?

Intentaré plasmar todo lo que surja, intentando no divagar en la paranoia personal durante mucho tiempo.

La primera sensación fue que me invadía una gran energía. Me magnetizaba y empezaba a vibrar de una forma consciente, ayudado por la respiración continuada, intentando seguir un orden armonioso, y así dejar entrar a la intuición en el juego.

A simple vista parece tarea sencilla dado su instinto natural, pero poco a poco empiezas a caer en la cuenta de que fácilmente se nos va la atención, ya sea por hacer caso a nuestros sentidos o dejar trabajar a la mente.

En toda practica de meditación o concentración uno se deja llevar por la respiración, poniendo atención plena en el acto, dejando que el suave vaivén del cuerpo en perfecto movimiento nos vaya guiando.

Y así lo hice…

El aire fluía libremente, y con unas pocas pautas a priori, empecé a experimentar la magnetización.

Sentí un peso inerte procedente de mi cuerpo energético hacia el cuerpo físico, que iba desde la garganta hasta la boca del estomago, sin darme cuenta del tiempo y el espacio, empecé a flotar a pesar del enorme peso que soportaba.

Intuí que mis manos empezaban a retorcerse como anzuelos, dirigí la mirada hacia aquella sensación tan extraña, y al mismo tiempo observé atónito, como manos y brazos seguían las mismas directrices. 

Las situaciones que sucedieron a continuación…

¡Captaron toda mi atención!

Maran, estuvo presente durante todo “el parto”.

En una contracción me pidió que abriera los ojos. ¡Allí estaba! ¡El ataque de pánico!

¿Sabéis eso que se dice en las películas?

Que cuando dejamos este mundo, vemos pasar la vida ante nuestros ojos.

Creo creer que no deje este mundo, pero la retrospectiva de las situaciones en las que había vivido sendos ataques aparecieron ante mi.

Pude ver y sentir como eran cada una de aquellas situaciones, y lo que no me dejaron ver;

dada mi situación en aquel entonces en plena crisis.

Aprovechando tal viaje, esta vez pude mirar un poco más allá, y allí estaba…

El Miedo.

¿Por qué no podemos reconocerlo muchas veces?

¿Alguna vez has sido consciente que reaccionabas de forma automática ante una determinada situación?

¿Que son estos mecanismos o para que sirven?

El miedo en sí es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

Resumiendo mucho, el miedo sirve para sobrevivir, solo es una emoción que reacciona en función de nuestros patrones mentales, de nuestras creencias y pensamientos.

El miedo en sí mismo es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparados.

Ya tenía el primer paso dado, había podido reconocer una de las causas de tales bloqueos, era causado por diferentes miedos, mal entendidos por mi subconsciente.

Haciendo caso a viejas enseñanzas…

-No tengáis miedo, porque no hay nada que temer, excepto el miedo mismo.

A continuación y sin apenas respiro, se debió dar cuenta que estaba particularmente tenso, algo tubo que ver para pedirme amablemente que abriera la boca.

La sorpresa fue mía al no poder acceder a la petición.

Como en la anterior situación, brotó del subconsciente de forma muy amigable “el miedo”.

Me dejé llevar, sin pensar ni cuestionar nada, simplemente seguí respirando.

Poco a poco, todo volvió a una dudosa tranquilidad, ya que ahora había visto la realidad en la que me escondía.

Poco a poco pude acceder al control de mi boca.

Al mismo tiempo que de mi cuerpo y de mis “anzuelos”.

Un bombardeo de pensamientos se despertaban poco a poco e invadían mi mente.

Después de tres horas de respiración consciente, con muchas más experiencias vividas en el intento…

El viaje al levantarme estaba asegurado.

El camino de Nachete

Veda Natura

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *